En el Primavera Sound de 2018, la periodista Tita Desustance entrevistó a Bad Gyal, Yung Beef y C. Tangana para hablar de un cambio de paradigma en la música rap que devino en nuevos sonidos y un auge de la autogestión de las carreras (hasta cierto punto). La entrevista buscaba ser una conversación a tres que se convirtió en una discusión entre Yung Beef y C.Tangana en la que se formaron dos bandos: a favor o en contra de la industria, aunque nunca (del todo) contra el mercado. Yung Beef defendía el bando del underground, la autogestión y el no necesitar ser estrictamente un producto; C. Tangana todo lo contrario, y Bad Gyal, cuando tenía oportunidad, estaba entre ambos con una calma divertida. De esta discusión salieron beefs y se marcaron dos caminos muy marcados sobre los que hoy en día se sigue discutiendo. Porque del capitalismo no vamos a salir jamás, pero sí podemos pensar sobre hasta qué punto participar de él.
Hoy, a nosotros (Paula y Adri) nos interesa pensar sobre las cuestiones que se discutieron en esa charla de 2018 y traerlas a nuestro pequeño mundo: el mercado literario. Esta es una transcripción torpe y más o menos literal de las conversaciones que hemos ido manteniendo estos días por distintos canales (un documento de drive, audios de wasap, stories de instagram…).
Adri: El principio de la entrevista me parece clave porque me da igual lo que digan C.Tangana y Bad Gyal, Yung Beef explica (como ha hecho y hace ahora) que lo único romántico de la cultura está en uno mismo y lo de fuera es otra cosa. Un poco como hacer/vender/comprar libros: lo bonito es la experiencia personal con ese producto, lo demás es capitalismo, fuera de trabajo, estrés, delirios de grandeza y sufrir, que es al final lo que hacemos la mayor parte del tiempo para básicamente mantenernos con vida. Es cierto que su discurso está sesgado por una tranquilidad económica y moral pero, joder, es que antes de eso ha sido el underground (que es una etiqueta y Tangana tiene razón en eso), pero por motivos puramente estructurales, ahora por amor.
Justo acabo de tener en la mano el Tengo miedo torero de Seix Barral España, que estaba y está en Las Afueras pero han decidido editarlo junto con otros dos títulos y tal. Entiendo que en Chile lo tenían ellos pero me parece fatal editar algo ya editado y usar a Alana Portero en el prólogo para seguir mercantilizando asi un libro que tiene su propio recorrido en una independiente.
Paula: Sí, justo vi hace poco yo también lo de Pedro Lemebel, es fuerte. Además que las ediciones son mucho más feas pfff no puedo con eso jajaja abaratar costes a cualquier precio (en el sentido más literal de la expresión). Yo intento siempre no culpar a las autoras con esto, y tampoco a las trabajadoras que están currando para grandes grupos porque quiero decir: cada una publica donde puede y quiere y lo mismo con el trabajo. Si estás en un gran grupo corrigiendo o maquetando o en prensa o de scout o lo que sea porque evidentemente te pagan mejor que en una independiente (donde a lo mejor no pueden ni tenerte contratada) pues mira, la gente tiene que comer. Y ya hemos superado el discurso de que el trabajo dignifica o que solo puedes realizarte por esa vía. Nadie se realiza por su fuerza de trabajo y ya está bien de romantizar lo contrario también en el mundo de la cultura, digo yo. En fin.
En el caso de las autoras lo veo un poco distinto, aunque tampoco tanto. Quiero decir: entiendo que quieras unas condiciones dignas y cualquiera debería poder darte unos mínimos (no pagar por publicar, buena distribución, trato humano decente, adelanto, no descatalogar tu libro a la mínima de cambio etc), peeeero… continuamente vemos a autoras fuertes que empiezan en sellos independientes (hablo de sellos BUENOS con condiciones muy dignas) pero que cuando les empieza a ir bien se van a otro sitio. Me causa contradicción. No sé. De verdad que intento no ser juzgona, pero como dice Yung Beef en la charla del Primavera: “para mí esto no va de ganar el máximo dinero posible, sino de ganar un dinero lógico sin prostituir nada de mí por el camino”.
Adri: Por supuesto que señalar y juzgar es un error. El problema y donde sí hay que apuntar es que no puedes editar a una autora brutal porque al año siguiente te la quitan. El trabajo en el mundo cultural es como en otro ámbito cualquiera y se hace para comer y pagar alquiler, cero romanticismo ya por favor. La cosa es que confío, porque soy un iluso, en los valores de las trabajadoras underground y me enfado con la clase obrera cuando realmente tengo que hacerlo con la burguesía cultural. Eso es algo que también dice Yung Beef y repitió hace poco con perspectiva después de años de la discusión y los beefs: esto no va de atacar a uno u otro, va de defender nuestra posición y nuestras ideas.
(perdón si escribo mal es que estoy en el trabajo luego lo corrijo)
Paula: Claro. Por eso creo que hay que ser compasiva con las contradicciones de una y con las de las demás. Pero también veo varias cosas aquí que me fijan un poco en las posiciones que yo misma me planteo cada día. Para empezar, creo que no todos los grandes sellos son necesariamente malos, igual que no todas las independientes son necesariamente buenas.
Más allá de esto de si son o no iguales las editoriales grandes, creo que lo que tenemos que plantearnos como autoras es qué papel queremos ocupar en el mercado. Continuamente me estoy haciendo esa pregunta: cuando escribo, cuando me llegan propuestas editoriales, cuando las acepto o las rechazo, cuando hago talleres y me toca ponerles o no un precio… Tooooodo el rato. ¿Qué tipo de autora quiero ser? ¿A qué quiero vincularme y a qué no? La mosca detrás de la oreja de si estoy siendo justa con lo que creo o no es algo que no se me va jamás. Ahora mismo, tal y como está mi vida, después de saber que por suerte mis poemas funcionan y que mi escritura interesa (milagro), mi respuesta es la misma que antes: creo que las editoriales independientes arriesgan más, y merecen más. Y es también la misma que leí el otro día en un reportaje que sacó El País sobre Marjane Satrapi:
Adri: Yo sufro mucho pensando en lo que me gustaría hacer y no puedo y también viendo algunas decisiones como simplemente publicar pornografía (porque publicar un libro que se sabe que va a generar más ventas que lecturas solo por la polémica que generará es hacer pronografía) y camuflarlo con un catálogo “comprometido” por llamarlo de alguna forma.
Paula: Sí, más allá del papel de autora, a mí también me pasa que como lectora tampoco me suelen interesar especialmente las líneas editoriales de grandes grupos, salvo contadísimas excepciones. De hecho, he dejado de comprarles libros en la mayoría de los casos. Prefiero sacarlos de la biblioteca o piratearlos si hay alguno que me apetezca leer especialmente. Porque es que, insisto, salvo contadísimas excepciones, no arriesgan!! No me siento estimulada en la lectura, me olvido rápido igual. Van a lo que saben que funciona porque son temas o voces que ya ha despertado interés antes, o repiten los mismos asuntos, las mismas formas, una y otra vez. Hay sellos de grupos grandes con los que no pasa esto (y pienso, por ejemplo, en Reservoir -de Penguin-, que está haciéndose un catálogo bien interesante; o con Caballo/ Yeguas de Troya -también Penguin-, que por ir cada año cambiando de editora nos da también estilos y voces nuevas y diversas); pero así en general, te diría que prácticamente siempre prefiero comprar a ciegas un libro de editoriales independientes que de los grandes grupos. LAVA, Barrett, La Uña Rota, Alpha Decay, Comisura, Ultramarinos, Letraversal, Tránsito… son algunos ejemplos de editoriales independientes -algunas más grandes, otras más pequeñas- a las que no me duele darles mi pequeño dinero reservado a libros del mes una y otra vez, proque tanto por proyecto como por calidad, sé que es un dinero bien invertido.
Adri: Bad Gyal (que me gusta mucho lo que hace y representa mil) en esta rueda de prensa es un poco como las editoriales independientes que funcionan muy bien y su discurso es super limpio, happy y van de “picadores de piedra”, pero montaron sellos teniendo dinero previamente: se mantiene en silencio en las polémicas porque no le interesa meterse. También aquí entra otro aspecto: ella es una mujer y casi no abrió la boca porque la pelea era entre dos hombres, pero no sé cómo abordaria eso en un simil editorial porque es un problema que pasa en todos los campos.
Yo tengo una contradicción también con eso que comentas del papel en el mercado: sé que no soy nadie y eso me permite decir cosas que no trascienden, pero me gustan a mí mismo porque defienden mis ideas; pero a la vez me gustaría tener un poco más de trascendencia para defenderlas fuera de mi círculo chiquitito. Por otro lado, las editoriales independientes son pymes con suerte y autónomos en el sentido más solitario de la palabra con menos suerte y eso es sinónimo de inestabilidad, así que merecen reconocimiento y ayuda, pero como pasa con los currelas de fuera del mundo de la cultura, no todas son “buenas” y con eso también hay que ser crítico. No me has pedido que te responda pero: tu curro es bueno y eres una buena escritora no solo por eso!
Paula: <3
Adri: Tengo una pregunta también hablando de dinero: ¿hasta qué punto es sostenible esto del becariado constante? hasta trabajando con sueldo llevamos vidas de becarios. (Esto es una idea que me ronda y con la que me gustaria hacer un reportaje para Poscultura, pero podemos iniciarla aquí (puedes participar en el de Poscultura por supuesto, puedes ser becaria jajajaja)). Es decir, parece que el sueldo mínimo es el techo de quien trabaja para otros en el mundo de la cultura y para quien es autónomo más de lo mismo y eso me enfada mucho porque es una dinámica cero criticada. Esto es más importante que los libros.
Paula: pfffff mira, ni me menciones esto jajaja Justo he dejado mi trabajo indefinido a media jornada hace poco en la oficina donde estaba encerradita aquí en Granada porque estaba siendo cada vez más incompatible con mi otro trabajo (talleres, vida cultural, escritura etc) y me he hecho autónoma (dep). Me siento ahora como una becaria otra vez. Y lo digo porque no sé si en este mundo nuestro (el de la cultura) se acaba algún día de pasar vergüenza y de mendigar trabajo. Supongo que quienes ya llevan muuuuchos años o tienen una posición muy asentada o sus padres trabajaban de esto y conocen gente no tienen este problema. Pero yo cada vez que tengo que ponerle precio a mi trabajo o hablarle a alguien en plan “holaaa nada que estoy OPEN TO WORK si necesitas algo :)” me siento tan ridícula. (En Poscultura necesitáis más poetas? por el módico precio de una comida caliente al día me lo pienso).
Pregunta final que te planteo jajaja: ¿Hay alguna solución a todo esto que hemos planteado? ¿O estamos condenados a dar vueltas sin fin sobre este asunto?
Adri: Respuesta final que planteo: no. sí. jajajajajaja
Estas han sido un poco nuestras impresiones sobre este asunto que -lo sabemos- no es nada simple y del que podrían sacarse muchísimos más hilos de los que tirar. Seguro que nos hemos dejado mucho y esperamos en el futuro seguir con esta charla. Como podéis intuir, nosotros estábamos del lado de Yung Beef en la discusión de 2018, y seguimos manteniéndonos en ese lugar tanto con él como con las formas de creación y difusión alternativas de la literatura -e incluimos aquí tanto a las editoriales independientes como a la autoedición, los fanzines, las bibliotecas públicas o la piratería-. Un beso a todas y larga vida a las contradicciones que nos incomodan <3







SÍ A TODO 🤍
Interesante mirada. De todo esto hablaba cuando comenté el último libro Economía y poesía en el blog. Los escritores tienen que hablar más de estos temas.